El comité informativo de la intifada saharaui
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Referéndum
(Haz lo que
debas)
Siguiendo con las entradas sobre el español en el Sahara y el Instituto
Cervantes, subo al blog estos artículos de la revista No tengo palabras de la
Asociación de Alumnos del EOI Las Rozas, que dedicó estos dos trabajos a esta
temática. Los enlaces los he encontrado en el blog Dos años en el Sahara y
sirven para completar toda la información al respecto de la enseñanza,
conservación y porvenir del español en el Sahara Occidental, que es un tema que
nos interesa desde hace varios años.
No está de más insistir en la importancia del español como lengua estratégica
para los saharauis, diferenciadora del entorno francófono en el que se
encuentran inmersos, y en especial lengua para la diplomacia, la cooperación y
la sanidad en el Estado Saharaui. Por eso a pesar del olvido y la indiferencia
los saharauis siguen apostando por esta lengua y quieren hablar y crear también
en español.
El Sahara quiere hablar español
no tengo palabras • boletín de la Asociación de Alumnos de la E.O.I. de Las
Rozas • año II • número 7 invierno 2006 LA REVISTA DEL ESTUDIANTE DE IDIOMAS
Para que todo no sean juegos florales, puesto que aún no ha llegado la
primavera, la edición que presentamos este trimestre plantea un tirón de orejas
«a quien corresponda», concretamente, a quien se ha propuesto la labor de
divulgar y mantener el idioma español en el mundo: el Instituto Cervantes, que
no tiene entre sus prioridades la conservación de nuestra lengua en el único
estado islámico donde se enseña obligatoriamente en las escuelas. El tema de la
portada y las páginas centrales contienen el testimonio de alguien que ha vivido
en directo esta realidad. Las secciones habituales de cada idioma, con la
participación de nuevos colaboradores y colaboradoras, y una interesante
propuesta de intercambios para reforzar o aprender un idioma conviviendo con
familias de otros países, completan esta edición del NTP, que esperamos tenga,
como mínimo, el mismo éxito que la anterior.
«Se habla español». Texto y fotografías: Antonio de Torre. NTP • invierno 2006
En la hamada, los saharauis han convertido el infierno de piedra y arena en un
territorio donde aún cabe la esperanza de regresar a la tierra arrebatada.
El español que todavía se habla en el Sáhara
Hacia el 27 de febrero, si nada se tuerce, habrá salido a la luz el ntp que
estás leyendo. Exactamente en esa fecha se celebra el XXX aniversario de la
República Árabe Saharaui Democrática, R.A.S.D., fundada poco después de la
ocupación del territorio saharaui por parte de su vecino, Marruecos, a finales
de 1975. Es una ocasión como otra cualquiera —habrían servido igualmente todos
los anteriores veintisietes de febrero, con el resto de los días y noches de
esos TREINTA años— para denunciar el abandono que el idioma español sufre entre
las personas de esa tierra que antaño se contó entre las provincias de nuestro
país.
Hace un par de meses dediqué una semana de mi acomodada existencia a visitar los
campamentos de refugiados que los saharauis ocupan en la hamada de Tindouf, al
oeste de Argelia, en uno de los programas que el grupo de cooperación con el
Sáhara de la Organización Juvenil Española lleva varios años desarrollando en
colaboración con la homóloga Unión de Juventudes de Saguía el Hamra y Río de
Oro, UJSARIO. En esta ocasión, la tarea que llevábamos consistía en comprobar el
avance de dicha colaboración, además de acercarnos a la realidad (no reconocida
por España) del estado saharaui en el exilio. Nunca sobra recordar que, mientras
el estado español no declare oficialmente otra cosa, España sigue siendo la
potencia administradora del Sáhara Occidental a pesar de su salida del
territorio en 1975.
Los saharauis y las saharauis nos demostraron una generosidad ilimitada en todo
momento, cediéndonos las mejores dependencias de sus jaimas y prodigándonos un
cariño y una hospitalidad terriblemente sinceros por nosotros, sus amigos
españoles, como si hubieran olvidado que España es la responsable de buena parte
de sus desdichas.
Aunque la finalidad de la revista ntp es entretener, respetando la pluralidad de
sus lectores y tratando los idiomas desde puntos de vista muy variados, voy a
usar ahora este estrado para romper una modestísima lanza a favor el idioma
español y su aprendizaje en los territorios de los campamentos de refugiados.
«El idioma original de la población saharaui es el hasanía, variedad muy antigua
del árabe, que ya hablaban los almorávides»
El idioma original de la población saharaui es el hasanía, variedad muy antigua
del árabe reconocido como normalizado, ya usada por los almorávides. Durante la
presencia de los españoles, esa lengua convivió con el castellano, y éste se
extendió en mayor o menor medida a todos los puntos de la antigua provincia,
como lengua oficial de la sociedad saharaui de entonces. Hablarlo bien era, en
algunos círculos, signo de distinción y buen gusto entre los saharauis, pues les
abría las puertas del comercio y el trato con otros extranjeros. No sucedía lo
mismo entre las poblaciones situadas en el interior del país, compuestas en su
mayoría por grupos de tribus nómadas, que seguían usando el hasanía en su vida
diaria. Como no necesitaban hacer ninguna gestión oficial, el español era algo
que les venía impuesto y si podían, evitaban el esfuerzo de aprenderlo.
He de aclarar que todo esto es una simplificación, quizás injusta, pero creo que
sirve para hacerse una idea sobre el lugar que llegó a ocupar el español en
aquella época, en una región claramente dominada por la francofonía circundante.
En noviembre de 1975, con Franco agonizante en el Palacio del Pardo, el gobierno
de Hassán II, financiado por conocidas superpotencias, aprovechó la debilidad
del español para anexionarse por la fuerza un territorio que ya anhelaba desde
mucho antes. Los detalles sobre la Marcha Verde, los 15 años de guerra entre el
Frente Polisario, Marruecos y Mauritania, y los posteriores acontecimientos
están en todos los libros de la historia reciente. Recomiendo repasarlos para
comprender hasta qué punto deberíamos sentirnos responsables por la infamia que
se está cometiendo con los saharauis.
Para dificultar el regreso de la población, Marruecos alzó un muro vergonzoso y
desconocido –a pesar de sus 2.720 kilómetros de longitud – que atraviesa el
territorio de norte a sur, sembrado de minas antipersonal por el lado saharaui,
y que provoca todos los años numerosos heridos entre las filas del ejército
expulsado.
Durante la expulsión que se produjo, hubo pobladores de las ciudades que
prefirieron quedarse donde estaban, con sus casas y sus bienes, además de su
idioma español, tan natural a esas alturas como el hasanía para sus paisanos de
los territorios del interior. La gran mayoría, no obstante, tuvo que huir
apresuradamente hacia los territorios argelinos, hasta la provincia de Tindouf,
donde llevan acampados desde aquella huida apresurada.
En la actualidad, el español es asignatura obligatoria en todas las escuelas que
el Ministerio de Educación del Frente Polisario tiene en los campamentos de
refugiados. Las maestras que imparten sus clases en los colegios y guarderías
comparten con sus alumnos y les trasladan lo que recuerdan de las repetidas
estancias estivales en España. El programa «Vacaciones en paz» es una iniciativa
que lleva funcionando con éxito bastantes años, auspiciada, paradójicamente, por
numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas de nuestro país. Gracias a este
programa, todos los años varios miles de niños y niñas saharauis pasan los
veranos con familias de acogida españolas, conscientes de que a su regreso a la
hamada todo volverá a ser como antes, pero sabiendo que no están solos, que el
próximo verano sus amigos españoles les volverán a explicar las palabras río,
lago, pradera, montaña, que tanto les cuesta describir a las profesoras de su
madrasa.
Las maestras saharauis se esfuerzan en conservar en sus aulas el español que
pudieron asimilar durante esas semanas de diversión que pasaron en España hasta
los 12 años.. En las paredes de las escuelas pueden leerse carteles en español
para designar objetos de la vida diaria, y la propia Organización Juvenil
Española, junto a otras oenegés, ha hecho campañas para llevar libros y renovar
las desgastadas bibliotecas de las aulas del desierto.
Otro de los lugares donde se «conserva» el español del Sáhara es,
sorprendentemente, Cuba. Se trata de una más de las tristes realidades de los
jóvenes saharauis, que para labrarse un mínimo futuro profesional (ni siquiera
saben dónde y si podrán ejercer) se van a un rincón nada turístico del conocido
paraíso del buceo que es la Isla de la Juventud. Recién cumplidos los once o
doce años, dejan a sus familias para proseguir sus estudios en la isla caribeña,
donde el gobierno cubano les proporciona un alojamiento en penosísimas
condiciones y unos títulos universitarios con los que regresan doce o quince
años más tarde a su primer exilio (la Isla de la Juventud es el segundo) para
tratar de reconocer a los miembros de su familia, con los que apenas han tenido
contacto en todos esos años. Al regresar a sus wilayas también hablan español,
barnizado con un simpático —valga el calificativo a pesar del contexto— acento
cubano que camufla las penalidades del pasado.
El castellano es lengua obligatoria en la enseñanza de la RASD, único país
islámico donde se da esta circunstancia. Lamentablemente, el Instituto
Cervantes, con inversiones millonarias en países donde el castellano es
minoritario, ha ignorado siempre este hecho y ha negado cualquier ayuda al
pueblo saharaui. Sencillamente, es más interesante enseñar español en centros de
Hong Kong, Tánger o Fez, que mantenerlo o mejorarlo allí donde su acogida sería
muy positiva y mucho más económica: en las modestísimas escuelas de los
campamentos de refugiados.
Este escrito es el granito de arena que quisiera aportar al enorme desierto de
intereses económicos, políticos y de ignorancia que nos separan del pueblo
saharaui, tan cercano en nuestro corazón, y que algún día nos tendría que poder
decir en perfecto español «Sed bienvenidos de nuevo al Sáhara Occidental,
nuestra jaima es vuestro hogar».
El Instituto Cervantes sí enseña español en Marruecos
«El Instituto Cervantes, con inversiones millonarias en países donde el español
es minoritario, ha negado siempre cualquier ayuda al pueblo saharaui» Según un
documento de Xavier Markiegi, director del Instituto Cervantes de Rabat, en su
página Web:
http://www.cervantes.es/seg_nivel/institucion/revista_01/rc_elespanol_01.pdf
«Marruecos es el país que cuenta con más centros del Instituto Cervantes,
situados en Casablanca, Fez, Rabat, Tetuán y Tánger. El Instituto Cervantes
apoya los elementos culturales comunes entre los dos países, para lo que se ha
sabido rodear de intelectuales que han mantenido siempre una respetuosa visión
del otro, evitando caer en tópicos y aportando criterio, rigor e innovación.
Además de la demanda de español, que se produce como consecuencia de la vecindad
entre los dos países y de las relaciones estratégicas económicas y sociales, la
actual coyuntura de refuerzo de las relaciones bilaterales de amistad
contribuirá a intensificar también el interés por todo lo español, incluida la
lengua.»
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ENTREVISTA JORGE URRUTIA
[*NOTA HAZ LO QUE DEBAS: el actual Director Académico del Instituto Cervantes es
Francisco Moreno, que ha dado unos primeros, pero aún tímidos, pasos para que el
Cervantes trabaje en los campamentos de refugiados saharauis. La entrevista de
No tengo palabras es con el director anterior.]
NO TENGO PALABRAS. 2007. Entrevista con Jorge Urrutia, Director Académico del
Instituto Cervantes
«El futuro del español se está dilucidando en la frontera del Río Grande»
Jorge Urrutia es el director académico del Instituto Cervantes*, además de
escritor, traductor, poeta, profesor de universidad y cultísimo contertulio, con
el que hemos podido mantener una charla relajada de cerca de una hora. El
objetivo era acercar la realidad de esa institución a nuestros lectores.
Antonio de Torre / Fotografía: Juan M. Ruiz
[…]
Cambiemos de tema. Hicimos referencia a ello en otro número de NTP, en el que
criticamos al IC por su despreocupación con respecto al aprendizaje del español
en el Sáhara, en los campos de refugiados de Tindouf, donde aún se enseña el
español, y donde nuestro idioma es la segunda lengua oficial, después del árabe.
¿Por qué el IC no tiene interés en facilitar medios, algún apoyo a este esfuerzo
educativo, en un entorno rodeado de países francófonos como son Argelia,
Marruecos y Mauritania?
En el caso del Sáhara el IC hará siempre lo que el ministerio de Asuntos
Exteriores considere que debe hacer. Hoy por hoy dependemos de este ministerio.
Actualmente, la cooperación española trabaja en el Sáhara Occidental, por lo
tanto no hay ningún problema, pero el MAE nunca ha considerado que haya ninguna
urgencia. Nunca ha dicho que no, pero tampoco ha dicho que sea urgente.
Quizás por ser un país no reconocido por la comunidad internacional…
No creo que haya ningún interés político en ello, simplemente, es más bien un
problema de índole administrativa, de composición del Cervantes. El IC necesita,
hoy por hoy —aunque puede cambiar— tener una sede estable, y un flujo de
alumnos, que lo hagan subsistir económicamente.
Pero lo que sucede allí es un caso particular, las maestras enseñan el poco
español que recuerdan de sus estancias estivales en España…
Sí, por ser un caso particular necesitaría un tratamiento particular. Lo haremos
cuando el ministerio de Asuntos Exteriores entienda que es el momento de abordar
eso o cuando nuestro Consejo de Administración así lo decida. No es que haya
ninguna posición en contra; sencillamente, tenemos muy pocos centros nuevos en
África, y esto lo enlazo con la otra parte de la pregunta. Los centros que
tenemos en Marruecos son centros heredados, antes eran Centros culturales
españoles. Tenemos los de Tánger, Tetuán, Fez, Rabat, Casablanca, más el que es
verdaderamente nuevo, el de Marrakech, y se ha abierto porque la presencia
española en Marrakech es fuerte, reside un escritor como Juan Goystisolo que
tenía mucho interés, nos proporcionaron un local. Los hemos heredado, y no los
vamos a quitar. Hay que distinguir entre aquellos lugares que son muy
importantes de por sí, y aquellos que son importantes para España o dentro de la
red del Cervantes. El de Nueva York es un centro importante de por sí, y los de
Marruecos lo son para España, porque la presencia del español en Marruecos es
estratégicamente importante, hay alumnos de la Uned, alumnos que vienen a
España, la TV española se ve desde Marruecos… Además, hay otros centros que
pueden no ser tan relevantes, como El Cairo, cuya importancia radica en que
tiene muchos alumnos, porque en Egipto hay muy pocas posibilidades para aprender
español, si las comparamos con París, por ejemplo.
La peculiaridad de la República Saharaui es que es el único país árabe donde el
español es lengua co-oficial, y eso tiene un valor indudable.
En eso estoy totalmente de acuerdo, pero como te he dicho, se nos plantean otros
problemas desde el punto de vista administrativo. Además, el IC no está en los
países cuya lengua oficial es el español, por ejemplo, el Cervantes no está en
Guinea, ni en todo Sudamérica. No descarto el momento en que enviemos una
delegación en colaboración con la AECI a los campamentos de Tindouf, pero
repito, no es una decisión que esté en nuestras manos ■
*Fuente: REVISTA NO TENGO PALABRAS. Antonio de Torre
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