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(Traducción del
árabe del testimonio de Algasal Soleiman que ha sido
detenido, torturado y condenado, siguiendo la estrategia de
Marruecos, por delitos comunes cuando es en realidad preso
político. En este caso le han imputado hechos cometido por
personas en cierta medida vinculadas al Palacio Real
Marroquí que estaban siendo investigadas por las autoridades
españolas. Las personas que realmente cometieron esos
delitos son hombres de negocios saharauis encabezados por
Almusaui Atiieb, miembro del CORCAS. Hace dos días se
celebró una vista (simulacro de juicio) en la cual estos
infames personajes fueron declarados inocente. Una vez más
se demuestra la impunidad de que gozan los miembros de la
mafias que sirven a los deseos del las autoridades
marroquíes.
Durante el transcurso
de la épica intifada del año 1999, se produjeron gran
cantidad de detenciones entre las filas de los indefensos
patriotas saharauis, los cuales fueron víctimas de las más
atroces transgresiones de los Derechos Humanos y como
consecuencia de esto se produjeron: decenas de heridos
muchos de ellos de extrema gravedad, cientos detenciones,
especialmente la de activistas de Derechos Humanos, y la
huida de muchos de ellos que se vieron obligados al exilio
fuera de la patria. Yo estaba entre estos activistas. Supe
que era buscado gracias a advertencias de fuentes fidedignas
que no tenían ninguna relación con el aparato de información
marroquí. Residía en El Aaiún ocupado, a veces me
trasladaba por seguridad, a otros pueblos saharauis. Estuve
en una situación lamentable tanto física como anímicamente a
consecuencia de sus continuas amenazas, siéndome imposible,
incluso conciliar el sueño hasta el año 2000, cuando España
inició una guerra contra el régimen marroquí acusando a la
gendarmería real por el encubrimiento de una serie de
hombres negocios de El Aaiún ocupado y a través de diversas
cartas publicadas por la guardia civil española, que
trataban el contrabando internacional a través de una red
mafiosa de hombres de negocios, la cual tenía fuertes
vínculos con el Palacio Real. Los cuales se encargaban de
invertir grandes cantidades que se cuentan por millones cuyo
primer elemento con el que trabajaban eran el hachis y la
cocaína y la inmigración clandestina. Y no sólo esto, sino
que uno de ellos fue elegido para la función de Consejero en
el CORCAS. Estos sucesos produjeron un gran desasosiego
sobre las autoridades marroquíes, las cuales se apresuraron
a buscar y negociar una forma urgente e inmediata para
encubrir a estos siete hombres de negocios implicados; entre
ellos el miembro del CORCAS Almusaui Atiieb, el cual fue el
primero que participó en la estrategia de acusación contra
mi persona de contrabando de estupefacientes a nivel
internacional.
Como era perseguido en
todas las zonas de mi país, decidí trasladarme a Marruecos,
a donde marché por unos días, hasta que me fue posible irme
a España, concretamente a las Islas Canarias. Residí allí
durante diez meses y después volví a El Aaiún ocupado por
el aeropuerto. Esto, después de haber recibido una serie de
llamadas telefónicas hechas la primera de ellas por uno de
los parlamentarios el cual me dio garantías y me prometió
que no tendría problemas si volvía a El Aaiún, y que todo se
había solucionado. A mi llegada al aeropuerto de El Aaiún
fui recibido por decenas de hombres de la gendarmería los
cuales me rodeaban totalmente parecía que era el portador de
una cabeza nuclear. Me esposaron y fui conducido al cuartel
de la gendarmería Real para verme frente a su jefe el
coronel Alhamdaue y al jefe de la policía judicial Qunitrat
y su segundo Jalifa Abdu Allatif. Comenzaron mi
interrogatorio preguntándome mi nombre. Les contesté Algasal
Soleiman. Me preguntaron por el nombre de mi padre. Les
contesté Ibnuasin uld Sidi Ahmad Albachir. Me preguntaron
por la fecha de mi nacimiento. Les contesté el 27 del
noviembre de 1977 en El Aaiún ocupado. Me preguntaron por el
nombre de mi madre. Les contesté Sukeina Ben Lagud. A todo
esto, yo, naturalmente, estaba muy nervioso. Me preguntaron
por la organización de la célula a la que yo apoyaba. Les
contesté “yo no estoy relacionado con ninguna organización
ni apoyo a nadie” Y comenzaron a pegarme de todas las formas
posibles, me pegaron patadas, intentaron intimidarme con
amenazas, me abofetearon. Me ponían una prenda de un tejido
grueso envolviendo mi nariz y mi boca hasta que perdía el
conocimiento. Vertieron agua fría en mi cabeza para que
recuperara la conciencia y me preguntaban cada uno aparte,
unas veces con una voz suave y otras con una voz amenazante,
desagradable y alta. Tuve una serie de desmayos
consecutivos. Y entre desmayo y desmayo me echaban agua
fria. Permanecí allí toda una noche, y de vez en cuando me
escupían en la cara e incluso me orinaron encima.
Posteriormente, me presentaron al tribunal donde fui juzgado
siendo sentenciado a 10 años de pena efectiva la cual estoy
cumpliendo hasta ahora. Y esta es la relación de los nombres
de los hombres de negocio implicados en el expediente que se
urdió contra mi y a los que encubrió el gobierno marroquí,
entre ellos hay uno miembro del CORCAS:
1.
Almusaui Atiieb,
miembro del CORCAS
2.
Algorchi Embarek
3.
Asláui Samir
4.
Ait Mbarek au
Yame3 Sidati
5.
Achokor Milud
6.
Aqchar Hasan
7.
Qawabaa Ahmed
Este artículo fue
escrito el martes, 19 de diciembre del 2006, desde las filas
del orgullo nacional y la honra.
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