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(Este artículo
fue publicado el pasado día 5, cuando se iniciaba la Cumbre
marroquí de Rabat)
Publicado el 5 de marzo de 2007
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EL MUNDO- LA GACETA DE CANARIAS
CRONICAS METROPOLITANAS-
Coartadas infames
La otra tarde en el Congreso Moratinos volvió a insistir en
que al conflicto del Sáhara Occidental hay que buscarle "una
solución definitiva", lo que para los que estamos algo
iniciados en el asunto no significa otra cosa distinta a que
hay que plegarse a Marruecos y procurar por todos los medios
que la ONU dé su visto bueno a ese supuesto plan de
autonomía que, al margen de los principios del Derecho
Internacional y de las resoluciones de aquel alto organismo,
se cuenta que ha elaborado aquella monarquía de rasgos
feudalizantes. Porque todas las demás soluciones que se han
encontrado hasta ahora dentro de la legalidad internacional,
aunque hayan contado con la firma inicial de Marruecos,
finalmente se han topado con su rotunda oposición a cumplir
con aquélla: es decir, a rectificar y a asumir que lo que
sucedió hace treinta años, con la complicidad de España, fue
la mayor de las infamias. Y que la presencia de Marruecos en
el Sáhara Occidental ha sido hasta ahora absolutamente
ilegal. Pero qué más le dará a este Gobierno eso de cumplir
con la legalidad internacional. A fin de cuentas, si hay
algo por lo que se caracteriza en su concepción de la Ley y
de su aplicación es por el mayor de los relativismos, como
cada día vemos que sucede en tantas otras materias.
Es decir, que lo que nos dice el máximo responsable de
nuestra política exterior es que entre todos debemos
colaborar para que quede consagrada por la ONU la invasión
de aquel territorio por la fuerza de las armas y de las
bombas de napalm -y no mediante la pantomima mediática de la
'Marcha Verde'- que Marruecos inició en 1975 -en contra del
dictamen del Tribunal de La Haya que el mismo Hassan II
había pedido- y que tendría su continuidad en 1979. Menciono
esta última fecha menos conocida porque aquel verano tuvo
lugar el Tratado de Paz entre el Frente Polisario y
Mauritania por el que éste último país cedió a la República
Arabe Saharaui Democrática la parte del territorio -más o
menos coincidente con la zona de Tiris y Río de Oro- que le
había correspondido en los ignominiosos Acuerdos de Madrid.
Muchas veces se olvida que entonces a Marruecos también le
importaron un comino los dichos acuerdos y que en 1979
inició la ocupación del sur del territorio sin guardar la
menor consideración de lo que había firmado cuatro años
antes. Y es que el hecho de que muchos botarates sigan
invocando los Acuerdos Tripartitos de Madrid para justificar
la presencia de Marruecos en lugares como Dajla-
Villacisneros es una muestra más de la mezcla de ignorancia,
mala fe y desidia intelectual con la que se suele tratar el
problema del Sáhara Occidental. Para empezar, la ONU no les
otorgó nunca validez, tal como dejó claro en 2002 su Oficina
de Asuntos Jurídicos al señalar que con ellos Marruecos ni
siquiera adquirió la condición de Potencia Administradora de
un territorio que sigue estando sometido a un proceso de
descolonización. Pero es que incluso quienes invocan los
llamados Acuerdos Tripartitos ignorando que no fueron más
que la certificación escrita de que, al margen de lo que
dijera la ONU, España se largaba de allí, parecen también
ignorar que, como su propio nombre indica, los Acuerdos
fueron firmados por tres partes: España, Marruecos y
Mauritania. Y que en 1979 una de ellas cedió la parte que le
había tocado en el reparto a quien nunca ha dejado de ser y
seguirá siendo siempre el verdadero depositario de la
soberanía: el pueblo saharaui y la entidad que, entre las
ruinas de la traición y del exilio se vieron obligados a
constituir aquel 27 de febrero de 1976 a golpe de heridas y
fuego de las bombas: la República Arabe Saharaui
Democrática.
Pero vuelvo a Moratinos y a su intervención del pasado
miércoles en el Congreso, a pocos días de que hoy Zapatero
vuelva a rendir pleitesía a Mohammed VI: Lo más penoso no es
solamente que haya que buscar una "solución definitiva" y al
precio que sea para tener contento a Marruecos, sino la
coartada con la que aquélla se justifica, asegurando que esa
es "la mejor ayuda humanitaria" que se puede dar a los
saharauis. Tampoco es nuevo el recurso al humanitarismo para
justificar la laxitud en la aplicación de la Ley por parte
de este Gobierno. Pero es que con ello Moratinos ignora que
la ayuda para el sustento en lo más árido del desierto de
aquéllos a quienes abandonamos no es algo que pueda ser
fruto de la generosidad, sino que les es debido por derecho
propio, porque si están en la situación en la que están y se
creó el conflicto que se creó fue por la responsabilidad de
España. Pero es que con sus palabras Moratinos también
ejerce cierta forma de chantaje político en torno a dichas
ayudas, que no sé si habrán crecido con el PSOE, como éste
partido suele proclamar para lavar su conciencia por su
descarado activismo promarroquí en los más diversos ámbitos
internacionales, pero que a nivel mundial sí que han
descendido drásticamente al haber comenzado de manera
unilateral a cuantificarse de modo distinto la población
afectada. Eso sí, de lo que no habla Moratinos es de que
mientras con una mano les regateamos a los saharauis dichas
ayudas, con la otra vendemos a Marruecos material militar
por valor de 200 millones de euros que puede ser utilizado
contra ellos.
Ya por último, terminaré por decir que nada más lejos de la
realidad y de los deseos de los saharauis que una "solución
definitiva" que pasase por agachar la cabeza ante quienes
hace años les invadieron, pues no han pasado más de tres
décadas de penalidades en el desierto y en los territorios
ocupados para eso. Y, por cierto, nada más lejos del interés
de España y, sobre todo, de Canarias, porque crearía un
precedente peligrosísimo en el noroeste de Africa de cara al
futuro, motivo y razón de más para que su lucha deba seguir
siendo, en gran medida, nuestra lucha, por bien que debamos
llevarnos en nuestras relaciones de vecindad con Marruecos y
por complicado que sea compatibilizar ambas actitudes. Y si
Marruecos quiere conceder a los saharauis un simulacro de
autonomía, tampoco creo que con eso vaya a hacerles mucho
más daño del que ya les ha hecho. Si la ONU es digna de sus
principios nunca podrá darle ese marchamo legal "definitivo"
de que habla Moratinos. Y, pase lo que pase y de un modo u
otro, son muchos los saharauis que están convencidos de que
la historia de su lucha por la libertad, lejos de todo
integrismo religioso y en convivencia fructífera con los
demás pueblos del Magreb, no ha hecho más que comenzar.
Federico Echanove
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